5 consejos para trabajos en altura

Tanto si trabajas en altura todos los días, como si sólo lo haces de manera ocasional, trabajar de forma segura debe ser siempre una prioridad. Un simple error humano o de estructura, puede suponer que una tarea rutinaria suponga una lesión grave o, incluso, un fallecimiento. Por ello, establecer medidas de seguridad debe convertirse en una prioridad, pues las empresas deben estar preparados para proteger a sus empleados cada vez que puedan estar expuestos a un peligro, en este caso de caída.

Pero, ¿a qué nos referimos con el trabajo en altura? El trabajo en altura se refiere a cualquier trabajo en el que una persona sea susceptible de caerse o lesionarse por encontrarse en una cubierta o estructura que se sitúe sobre el nivel del suelo. Una escalera, un tejado de un edificio, una cubierta industrial en una fábrica o, incluso, un muelle de carga pueden considerarse trabajos en altura. En la industria general, la EU-OSHA (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo), exige protección contra caídas y establece una normativa específica para este tipo de trabajos. Actualmente, la reglamentación vigente se ciñe a la Resolución 1409 de 2012, que recoge dos aspectos esenciales:

    • Se considera trabajo en altura a cualquier labor en la que un empleado tenga riesgo de caerse a 1,5 metros o más sobre el nivel inferior.
    • Para las construcciones de nuevas edificaciones y obras civiles, la obligatoriedad será una vez alcanzada la altura de 1,8 metros o más sobre el nivel inferior.

A continuación te ofrecemos 5 consejos de seguridad para ayudar a mitigar el riesgo de trabajar en altura:

1. Usar barandillas

Cuando se pueda, utiliza barandillas. Las barandillas son una forma de protección pasiva, la manera más fácil y recomendada de mantener la seguridad de sus trabajadores al tiempo que se cumple la normativa. Además, no se requiere ni formación ni equipo adicional, pues supone una medida de prevención habitual y no es necesaria ninguna acción por parte del trabajador, pues simplemente se ha de situar dentro del espacio acotado por las barandillas y sujetarse a ellas en caso necesario. 

Actualmente existen diferentes sistemas de barandillas para casi todos los tipos de tejado, tales como las barandillas de tejado no penetrantes, las barandillas montadas en parapetos o las barandillas de tejado metálicas, entre otras. Independientemente del tipo que utilice, una vez colocadas, descubrirás que las barandillas son el sistema de protección contra caídas más básico y fácil de utilizar, a la vez que efectivo y funcional.

2. Seleccionar el EPI adecuado

Si vas a utilizar sistemas de protección personal contra caídas o Equipos de Protección Individual (EPI), debes asegurarte de elegir el equipo adecuado. Existen diferentes tipos de arneses de cuerpo entero, por ejemplo, y cada uno de ellos tienen un coste diferente. En este caso, las empresas deben ponderar si prefieren pagar un sobreprecio o no, pues a veces no solo se trata del nombre de la marca, sino también de funcionalidades extras que puedan facilitar o proteger en mayor medida a los trabajadores, como pueden ser anillos de sujeción adicionales, materiales a prueba de fuego o diseños más cómodos o fáciles de poner.

Por ello, es vital la investigación para determinar lo que realmente necesitan tus trabajadores. Por ejemplo, si tienes trabajadores que sueldan en altura, un arnés de nylon estándar probablemente no tendrá la protección contra el calor que necesita el trabajador. La comodidad es importante, pero la principal preocupación tiene que ser la capacidad de ajustar el arnés para que se adapte al usuario de forma adecuada, asegurando que funcione tal y como está diseñado.

Por otro lado, los cordones de seguridad también deben ser seleccionados adecuadamente. Dependiendo de la altura a la que se trabaje, un cordón con un dispositivo de desaceleración puede no proteger al trabajador y, en su lugar, podría ser necesario un elemento de amarre retráctil. Cada situación es diferente, por lo que hay que evaluar las condiciones de trabajo y la tarea que se va a realizar para dar a sus empleados algo que realmente les proteja.

3. Inspeccionar el EPI seleccionado

Una vez tienes el equipo que necesitas para garantizar un entorno de trabajo protegido, no será útil si los sistemas están desgastados o viejos y pueden fallar. Los arneses y las cuerdas de seguridad, por ejemplo, deben ser inspeccionados como mínimo de manera anual por un experto en la materia. Además de esto, que debe ser llevado por la empresa, los EPI deben ser inspeccionados por cada usuario antes de cada uso. Es importante que cualquier persona que pueda utilizar los dispositivos entienda lo que necesita del equipo, lo que es aceptable y lo que no, y los pasos a seguir en caso de que exista un problema. La comprobación previa al uso no tiene por qué llevar mucho tiempo, pero debe ser exhaustiva, pues este paso puede suponer un menor o mayor riesgo a la hora de realizar el trabajo en altura.

4. Comprender la distancia de caída

Si un trabajador lleva todo el equipo de protección contra caídas, pero este no se activa o no está bien estudiado, será completamente inútil para prevenir el accidente. Aunque esta afirmación puede parecer de sentido común, existen muchos casos donde ha habido fallos en el cálculo que han supuesto accidentes. Por ejemplo, a la hora de medir la longitud de un cordón es importante que para este no solo se tenga en cuenta la altura a la que se trabaja y la longitud del cordón, es decir, no solo hay que pensar que si un trabajador está a 4 metros de altura necesitará un cordón de, por ejemplo, 3 metros. 

A la hora de realizar estos cálculos hay que tener en cuenta otros aspectos como puede ser la altura de la persona que vaya a realizar el trabajo, pues queda parte del cuerpo por debajo del anillo de anclaje, así como cualquier holgura en el arnés o en el sistema de anclaje. Por tanto, en este sentido siempre se debe añadir algunos metros como medida preventiva.

5. Instalar un pasillo técnico

Además de las medidas anteriores, contar con un pasillo técnico puede ayudar considerablemente a reducir las cifras de siniestralidad, consiguiendo que los trabajos de reparación y mantenimiento de cubiertas industriales sean cada vez más seguros y accesibles. En Alusín Solar hemos desarrollado el Pasillo Técnico CAREX®  porque hemos detectado problemas de seguridad en multitud de cubiertas. Por ello, con la creación de este pasillo técnico perseguimos estos objetivos:

    • Delimitar los riesgos de funcionamiento o daños en una zona concreta y no a la totalidad de la superficie.
    • Prevenir accidentes por caídas a distinto nivel al establecer la circulación por zonas alejadas de los perímetros de la cubierta.
    • Disminuir los daños en la cubierta durante el montaje de instalaciones solares u instalaciones análogas en cubierta.

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